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13 mayo 2012

Conspiraciones gatunas


Diario de un perro

7:00 - ¡Oh, sí! ¡Un paseo! ¡Bien!
8:00 - ¡Oh, sí! ¡Comida para perro! ¡Bien!
9:00 - ¡Oh, sí! ¡A jugar con los niños! ¡Bien!
12:00 - ¡Oh, sí! ¡El patio! ¡Bien!
14:00 - ¡Oh, sí! ¡Viaje en coche! ¡Bien!
15:00 - ¡Oh, sí! ¡Otra vez los niños! ¡Bien!
16:00 - ¡Oh, sí! ¡A jugar con la pelota! ¡Bien!
18:00 - ¡Oh, sí! ¡Mamá ha vuelto! ¡Bien!
19:00 - ¡Oh, sí! ¡Papá ha vuelto! ¡Bien!
20:00 - ¡Oh, sí! ¡Comida para perro! ¡Bien!
21:00 - ¡Oh, sí! ¡Me rascan la barriga! ¡Bien!
23:00 - ¡Oh, sí! ¡Dormir con mis amos! ¡Bien!


Diario de un gato

Día 183 de mi cautiverio... Mis raptores continúan provocándome con extraños objetos. Mientras ellos engullen carne fresca, me obligan a comer cereales secos. Lo único que me mantiene cuerdo es la esperanza de escapar, y la pequeña satisfacción que obtengo arañando los muebles.

Mañana me comeré otra planta.

El intento de hoy de matar a mis raptores metiéndome entre sus pies y haciéndolos tropezar casi funciona... La próxima vez lo intentaré cerca de las escaleras. En una tentativa de causar disgusto y repulsa en estos viles opresores, he vuelto a inducirme el vómito, esta vez sobre su silla favorita. Nota mental: la próxima vez, en la cama.

También decapité a un ratón y les llevé el cuerpo para hacerles comprender de lo que soy capaz y causar terror en sus corazones. Lo único que hicieron fue decir "ohhh" y comentar lo buen gatito que soy. Algo no funciona de acuerdo al plan.

Hubo algún tiempo de reunión con sus cómplices. Me llevaron a un lugar solitario durante el encuentro. Aun así, pude oír sus voces y oler la comida. Y lo que es más importante, oí que este nuevo encierro se debía a mi poder de inducir "alergias". Debo aprender qué es eso, y cómo puedo usarlo en mi ventaja.

Estoy convencido de que los otros cautivos son sus siervos, e incluso soplones. El perro es liberado regularmente, y siempre parece feliz de volver. Obviamente, es medio tonto. Por otro lado, el pájaro debe se el informador, ya que habla con ellos con frecuencia. Estoy seguro de que les informa de cada uno de mis movimientos. Debido a su actual situación en el interior de la caja metálica, su seguridad está asegurada. Pero si algo tengo, es paciencia. Puedo esperar, sólo es cuestión de tiempo...

11 abril 2012

Paranoia: un canto

Ya no puedo salir.
Hay un hombre junto a la puerta
con impermeable
fumando un cigarrillo.


Pero


Lo he puesto en mi diario
y las direcciones están todas en fila
sobre la cama, ensangrentada por la luz
del letrero del bar vecino.


Él sabe que si muero
(o incluso si desaparezco)
aparece el diario y todo el mundo se entera
que la CIA está en Virginia.


500 etiquetas compradas en
500 mostradores de tiendas, todas distintas,
y 500 cuadernos
con 500 páginas en cada uno.


Estoy preparado


Puedo verle desde aquí.
Su cigarrillo brilla
por encima del cuello de la trinchera
y por alguna parte hay un hombre en un Metro
sentado debajo de un anuncio y pensando en mi nombre.


Los hombres me han discutido en cuartos traseros.
Si suena el teléfono sólo hay aliento de muerte.


En el bar, al otro lado de la calle, un revólver
achatado ha cambiado de dueño en el lavabo.
Cada bala lleva mi nombre.
Mi nombre está escrito en viejos ficheros
y buscado en las listas del depósito de cadáveres.


Mi madre ha sido investigada;
gracias a Dios que ha muerto.


Tienen muestras de escritura
y examinan las vueltas de las pes
y las cruces de las tes.


Mi hermano está con ellos, ¿se lo dije?
Su esposa es ruda y él
no deja de pedirme que rellene formularios.


Lo tengo en mi diario.
Escuchen...
  escuchen
     escuchen por favor:
        deben escucharme.


Bajo la lluvia, en la parada del autobús,
negros cuervos con negros paraguas
simulan mirar sus relojes, pero
no está lloviendo. Sus ojos son dólares de plata.


Algunos son eruditos a sueldo del FBI,
la mayoría extranjeros que invaden
nuestras calles. Los engañé
salté del autobús entre la 25 y Lex
donde un cochero me miraba por encima de su periódico.


En la habitación que hay sobre la mía, una vieja
ha montado una succión eléctrica en su suelo.
Se lleva rayos de mi instalación eléctrica
y ahora escribo a oscuras
al resplandor del letrero del bar.
Les digo que lo .


Me mandarán un perro con manchas pardas
y una radio de telaraña en el hocico.
Lo ahogué en la fregadera y lo escribí
en la carpeta GAMMA.


Ya he dejado de mirar el buzón.
Las felicitaciones son cartas-bomba.


(¡Aléjate! ¡Maldito seas!
¡Aléjate! ¡Ya conozco a los altos!
¡Los digo que conozco a gente muy alta!)


El pequeño restaurante equipado con suelos parlantes
y la camarera dijo que era sal, pero yo conozco el arsénico
cuando me lo ponen delante. Y el gusto amarillo de la mostaza
para encubrir el amargo olor de las almendras.


He visto extrañas luces en el cielo.
  Anoche, un hombre oscuro, sin rostro, se arrastró nueve millas
de recorrido de cloacas para salir en mi retrete, esperando
oír llamadas telefónicas a través de la endeble madera
con orejas de cromo.
Se lo digo, hombre, oigo.


Vi las huellas embarradas de sus manos
sobre la porcelana.
Ya no contesto al teléfono
¿se lo había dicho?


Se proponen inundar la tierra con mierda.
Se proponen penetrar a la fuerza.


Tienen médicos que
abogan por extrañas posturas sexuales.
Fabrican laxantes con droga
y supositorios que queman.


Saben cómo apagar el sol
con explosivos.


Yo me envuelvo en hielo..., ¿se lo había dicho?
Evita sus infralcances.
Conozco encantamientos y llevo amuletos.
Podéis creer que me teméis, pero podría destruiros
ahora, en cualquier momento.


En cualquier momento.


En cualquier momento.


¿Quieres algo de café, mi amor?


¿Los dije que ya no puedo salir?
Hay un hombre junto a la puerta
con un impermeable.

10 abril 2012

Lost in Translation

- Estoy perdida. ¿Eso tiene arreglo?
+ No. Sí. Ya se arreglará.
- ¿De veras? Fíjate en ti.
+ Gracias. Cuánto más sabes quien eres y lo que quieres, menos te afectan las cosas.
- Ya. Es que aún no sé lo que quiero ser… ¿Sabes? Quise ser escritora pero odio lo que escribo y… intenté hacer fotos pero eran muy mediocres. Todas las chicas pasan por una fase de fotógrafas… y por querer un boli, ¿sabes? Y haces fotos tontas de tus pies…
+ Ya lo averiguarás. No te preocupes por eso, sigue escribiendo.
- Pero esque soy mala.
+ Eso es lo bueno.


22 marzo 2012

Oda a mi paraguas.



Oda a mi paraguas perdido.

¡Oh! Paraguas que hoy te he buscado,
dónde cojones te has ocultado.
¡Oh! Querido, hoy que te requiero
no te encuentro y me desespero.

Jodido desgraciado, al final me he mojado;
sé que en tu escondite de mí te has descojonado.
Te deseo un futuro sucio, roto y angosto.
Adiós hijo de puta. Te veré en agosto.



21 marzo 2012

The Secret.


Quédate conmigo, te llevaré a otro mundo. Me llevaré tu corazón a otro mundo. El secreto pertenece a una parte de mí y aumenta mi rabia y mi dolor. Solo cierra mis ojos y vive la vida... Tus lagrimas son tan dulces para mí. 

19 marzo 2012

¿Qué es la vida?

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.  

14 marzo 2012

NEED NOT TO KNOW.


El mar es azul porque refleja el color del cielo, tú y yo también somos iguales a la vez que opuestos, como la tierra y el cielo. Nos valemos de una llave llamada curiosidad para abrir las puertas que desvelan secretos que muchas veces restauran la justicia para las personas involucradas en ellos.

¿Quema el agua hirviendo?


El agua hierve a 100ºC, una temperatura abrasadora para los humanos. Pero eso sucede al nivel del mar. El punto de ebullición del agua, o de cualquier líquido, viene determinado no solo por la temperatura, sino también por la presión. A mayor altitud, donde la presión atmosférica es inferior, el punto de ebullición es menor. El agua que hierve a una temperatura más baja requiere más tiempo para cocer la pasta (en Cincinnati, a 165 metros, los macarrones están al dente en 10 minutos; en Denver, a 1609 metros, en el mismo tiempo aún están crudos), pero esa agua también está más fría para beber. En lugares de gran altitud, como el Tíbet, la gente puede beber té hirviendo sin quemarse. En el espacio, el agua se evapora a cualquier temperatura porque no hay suficiente presión para que se mantenga en estado líquido.

Heidi Schultz
National Geographic, agosto de 2004

13 marzo 2012

Quiere querer


La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.
Quisiera morir durmiendo, soñando que estoy naciendo...
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Piensa, cree, sueña y atrévete
Se quiere porque se quiere, no porque se quiere querer.


 

Life

Resulta algo paradójico el pensar que para ser una persona individual, autónoma y diferente, primero debemos ser parte de un grupo. Con esto quiero decir, que debemos ser 3 para luego ser 2 y ser 2 para luego ser 1. Y haciendo incapié en la emergencia de llegar a ese "1", de nuevo tendríamos que ser 2 para luego 3 o más de tres. El núcleo formado por esos otros, es una dinámica que va de lo plural a lo singular... y viceversa, es un movimiento de ritmos... Es decir, que para ser una persona individual, hemos de haber sido sostenidos por el deseo de otros, nombrados, esperados y soñados, un año tras otro... todo eso que forma lo que somos ahora.

12 marzo 2012

Tori sou - Sky Burial

Inocencia patriótica
Tragedia del país triste
Descamando piel, desplumando intestinos
Hallar a la muerte en una tumba lenta
Cortando al occidente justificadamente
Muerte del traidor

Río de siete colores, cielo de cinco colores
Espuma de mar, ahogando un pez
Bestia de un ojo, niño de dos cabezas
Iluminando la montaña desnuda, la estrella roja
Cadáver que debería volver a casa
Sin la tierra
Las aves, el cielo sigue volando
Si siguen recordando, ellas vendrán a la reunión
Cuerpo molido y un pájaro carpintero recogiendo historias

Pies atados juntos, doblado a las muñecas
La especie rota, el futuro sacrificado
Pincel de escritura roto, elaborado con cortinas censuradas
Una boca se mantiene silenciosa, ojos cocidos
Alma que debería volver a casa
Sin el samsara
El cielo, las aves siguen volando
Si esto existe, llévame contigo
El cuervo de tres pies
Yo mismo y como el ya olvidado



11 marzo 2012

Carpe diem

A medida que vamos creciendo, aprendemos que hasta la persona que se supone que no te deufraudaría probablemente lo haga.
Te romperán el corazón y tú también romperás algunos, pero así es la Ley de la vida.
Te pelearás con tu mejor amigo, o a lo mejor te enamorarás de él o ella y llorarás, porque el tiempo pasa volando.
Así que toma muchas fotos, ríete como nunca, perdona sin rencores y ama como si nunca te hubieran herido.
La vida viene sin garantías, no hay tiempos fuera, no hay segundas oportunidades, hay que vivirla al máximo tomando riesgos. Puesto que de eso se tratan las experiencias.

Dile a esa persona que la quieres y lo mucho que significa para tí, delata a alguien, habla lo que quieras y dilo sin miedo, baila en plena lluvia, agárrale la mano a esa persona que te gusta, consuela a un amigo, quédate dormido mientras sale el sol, quédate despierto hasta tarde, sé coqueto con quien vale la pena serlo, ríete hasta que te duela la cara, no tengas miedo de tomar riesgos o de enamorarte.
Y lo más importante de todo: VIVE cada momento y cada segundo, porque cada segundo que gastas en estar molesto o triste es un segundo de felicidad que nunca regresará.

06 julio 2011

El medallón.

(Esta historia surgió en Tuenti, que comenzó con una frase y cada uno escribía una pequeña frase para continuarla.)


Érase una vez...
un tío con un medallón...
que le pesaba tanto tanto... 
que andaba con el cuello agachado sin mirar nunca de frente...
y un día se chocó con una mujer...
que no tenía ropa y al no mirar nunca de frente...
se asustó... pero el medallón da la casualidad de que le dio el poder de... 
esquivar la gente que viene de frente pero le hacia...
que la cabeza le pesara más y...
y aquella mujer con la que se chocó quedó paralítica...
pero el medallón al tener el poder...
de esquivar a la gente hacía que se sintiera siempre solo...
y se compró un amigo en la feria...
pero el amigo lo abandonó porque siempre le estaba esquivando...
y se volvió loco...
entonces entró en depresión al estar solo...
y se compró un mono...
y entonces se compró una muñeca hinchable...
y se enamoró de la chica paralítica...
pero entonces un brujo malvado...!!...
y hacía cosas raras con el mono y la muñeca hasta que...
el tío muere...
el jeque resultó ser el del Málaga...
y al tercer día resucitó...
y volvió a morir...
y se fue de cañas con Cristo y con...
y su hijo comenzó la venganza...
Harry Potter... y se compraron el Empire State borrachos...
pero como el jeque tenía dinero lo resucitó de nuevo...
y se quedó sin cuello...
y perdió el medallón...
pero al final todo resultó ser un sueño y cuando despertó estaba muerto porque se había ahogado sin querer con el medallón...
y hubo una bomba nuclear que arrasó el mundo destruyendo todo a su paso...
menos a las cucarachas!...
y resulta que el medallón era una moneda de dos euros... pero al ser un sueño se agrandó...
y cuando la explosión, las cucarachas mutaron y recogieron la moneda convirtiéndola en su símbolo sagrado...
de tal forma que el mundo se convirtió en el planeta de las cucarachas...
pero aún quedaba la pana...
y casualmente es lo que tenía puesto la mujer paralítica...
las cucarachas se hicieron ropas de pana, camisetas de pana, coches de pana, pero no pensaron en el verano y su calor...
ni en el invierno y sus lluvias...
y la pana se cuarteó y no se podían mover muriendo de hambre...
pero llegó el hombre pana...
con la mujer paralítica...
que se casaron y repoblaron la Tierra de panapersonas.

Historia comenzada por Jesús y seguida por Nieves, Nachiyo, Agustín, Cosme, Javi, Francis y Antoñiko.

17 mayo 2011

El curioso incidente del perro a media noche.

"El mundo está lleno de cosas obvias de las que nadie se da cuenta nunca ni de casualidad."

13 mayo 2011

Popurrí

"Cuando Eva mordió la fruta prohibida dijo -¡Verde que te quiero verde!-. Elemental... mi querido Watson, un plato rico y con fundamento, como las uvas de la ira. Y bien cierto es, que como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, pongo a Dios por testigo que nunca más volveré a pasar hambre. Y juntos fueron felices y comieron perdices".

24 marzo 2011

Canciones para Paula.

Capítulo 1

     Seis de la tarde de un día de marzo.
     Mira de nuevo su reloj y se sopla el flequillo. Vistazo a un lado, a otro. Nada. Ni rastro de la flor roja.

     Dos días antes.
     Él: "LLevaré una rosa roja para que sepas quién soy".
     Ella: "¿Una rosa roja? ¡Qué clásico!".
     Él: "Ya sabes que lo soy".
     Ella: "Yo llevaré una mochila fucsia de las Supernenas".
     Él: "¡Qué infantil eres!".
     Ella: "Ya sabes que lo soy".

     Seis y cuarto de la tarde de un día de marzo.
     "Será capullo. Si al final resulta que estas van a tener razón...".
     Paula mira de nuevo su reloj. Suspira. Se ajusta la falda que se ha comprado expresamente para la cita. También lleva ropa interior nueva, aunque sabe perfectamente que no llegarán tan lejos. Da pequeños golpecitos con el tacón en el suelo. Empieza a estar realmente enfadada.

     Un día antes.
     Ella: "¿Estás seguro de lo que vamos a hacer?".
     Él: "No. Pero tenemos que hacerlo".
     Ella: "Como no aparezcas...".
     Él: "Apareceré".

     Seis y media de la tarde de un día de marzo.
     Paula se resigna. Si al menos le hubiese dado el móvil... Se pone la mano en la frente. Está acalorada y eso que allí hace un frío que pela. No puede creerse que él no se haya presentado. Vuelve a mirar a todas partes en busca de una flor roja.
     Nada.
     -Eres un capullo -dice en alto, pero no lo suficiente como para que alguien la oiga.

     La noche anterior.
     Él: "Te quiero".
     Ella: "TQ".

20 marzo 2011

Galimatazo

Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían lo borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.

¡Cuídate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
y de las zarpas que desgarran!
¡Cuídate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!

Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...

Y así, mientras cavilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!

¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!

¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.

Pero brumeaba ya negro el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...
<L.Carrol: A través del espejo.>

03 marzo 2011

Libro. Capítulo 2.

     Maya Fox
    La Elegida

Londres, 28 de octubre de 2008

Entonces, Megan, ¿quieres oír esta historia?
       No, tú nunca me escuchas, adorable Megan.
       No sabes nada de mí.
       No comprendes.
       No puedes comprender por qué me gustaba tanto pasar las tardes solo, aunque realmente nunca estuviese solo.
       Mi madre: ella sí que estuvo sola. Mi padre, si es que alguna vez tuve uno, se marchó poco después de que yo llegara. Sí, lo has entendido bien: tenía pocos meses de vida.
       Buen comienzo, ¿no?
       En lugar de la sonrisa, el llanto. En lugar del abrazo, el abandono.
       Pero ya está bien así.
       Me ha hecho más grande.
       De golpe.
      Gracias, papá.
      Mi madre, decía. Tuvo que apañárselas. Entonces yo no sabía cómo conseguía el dinero. Ahora lo sé. Era una mujer guapa, mi madre. Y todos aquellos hombres que traía a casa, a los que se vendía, le robaron su belleza.
       "Mis novios", me decía.
       Detestaba a aquellos puercos. Para no tener que verlos, me encerraba en la habitación, en mi agujero sin ventana. Con un tragaluz a través del cual veía el cielo.

        Entraba poca luz en el cuarto,por eso tengo que llevar gafas.
        Leía. Mucho.
       Había una pequeña librería cerca de mi instituto. Encima de Camden, en la Shaftesbury Avenue. Ahora, en su lugar hay un megastore, una gran librería para apasionados de la ciencia ficción. Las mejores cosas mueren, inevitablemente.
        En aquella época mi librería vendía libros de segunda mano. Me había hecho amigo del viejecito que la regentaba.
       Los libros explican las vidas, las espían, te hacen entrar en ellas. Es como si cada vez que te sumerges en una página, robases un fragmento de la vida de otro.
        Y yo, por entonces, tenía muy poca historia.
        Y la que tenía no me gustaba.
       Así que empecé a leer,  mejor dicho, a devorar libros. Tenía la esperanza de que algo de lo que leyese se me acabaría contagiando y me regalaría una nueva vida.
        El prójimo me la traía floja. Yo sólo quería las historias de los libros. Ésas eran perfectas. Eran puras. No como las vidas reales, que llevaban en su interior el estigma de la vergüenza.
       Como la mía. 
       El viejo de la librería me había entendido. Él sí. Permanecía allí, acurrucado en un taburete altísimo, con un gato rojizo medio pelado y hecho un ovillo en su regazo. Utilizaba unos pequeños anteojos rosados en forma de media luna.
        Leía a todas horas. Sujetaba los libros de un modo extraño, abierto sobre la palma de una mano, mientras con la otra acariciaba a su gato. Tenía una sonrisa extrañamente feliz. Su librería se caía a trozos, pero él parecía no darse cuenta.
       Tras el gran mostrador de oscura, casi negra madera maciza, tenía los libros más valiosos. Los guardaba "para sus amigos", decía. No para venderlos. "Porque las cosas muy valiosas se cambian, no se venden", me decía.
       
       Yo no leía novelas. Me gustaban las historias de grandes personajes del pasado. Las llaman biografías.
       Esperaba encontrar el secreto en su interior.
       ¿Por qué unos nacen felices y otros desesperados?
       ¿Por qué unos son guapísimos y otros deformes?
       ¿Por qué unos son pobres y otros nacen ricachones?
       ¿Por qué he tenido que arrastrar mi vergüenza desde que vine al mundo?
       ¿Por qué?
       Éste era el tipo de respuestas que andaba buscando.
       El viejo lo sabía, y me ayudaba.
       Por eso, un día me explicó de improviso la historia de un tal Fibonacci.
       Un tipo raro. Un pipsano que vivió en la Edad Media. O al menos eso se supone.
       Y no pongas esa cara. ¿Crees que sólo porque estoy en este agujero apestoso y tú eres la señora profiler, la criminóloga, no tengo ni idea de nada?
       ¡ILUSA!
       Vives en la oscuridad.
       Y si no tienes paciencia y la modestia de escucharme, nunca comprenderás.
       Fibonacci, decía. Era un tipo extraño. Empezó a usar la numeración árabe cuando todos seguían empleando aún el viejo sistema romano.
       Pero no fue eso lo que me impresionó sino la secuencia numérica que había descubierto.
       Una secuencia perfecta, en la que cada número es la suma de los dos que lo preceden.
       1-1-2-3-5-8-13-21-34-55-89-144...
       Lo has entendido, ¿verdad?
       ¿Lo ves? Está claro. 
        Sin embargo, hay un terrible secreto en torno a esta fórmula.
        Porque. en la naturaleza, la secuencia de Fibonacci se manifiesta de mil maneras distintas.
       Y aún hay más.

       Mucho más.
        Pero no sé explicarme muy bien. El Maestro, en cambio, sí. Cuando él lo explica, todo se vuelve claro.
        Resulta luminoso.
       Deberías escucharlo.
       Pero no, no lo mereces.
       En cualquier caso. deberías saber que los números de Fibonacci están conectados entre sí mediante un número extraño llamado phi, también conocido con el nombre de " áureo". Me lo ha explicado el Maestro.
       Phi es igual a 1,61803.
       Pero phi es mucho más que un número. Es la clave.
        Es el símbolo de la armonía del universo.
       Es la divina proporción, la que ha escogido la naturaleza.
       El secreto de su belleza.
       Aquello que se oculta tras la perfecta distribución de los pétalos de una flor, o tras la espiral de una concha.
       Pero tú, doña-todo-lo-controlo, ¿qué sabrás de estas cosas?
       Eres como algunos cirujanos plásticos, que usan las proporción áurea para defini mejor las formas. Pero ésa no es la verdadera belleza. Es una ficción. Esas mujeres no lo entienden. Con la naturaleza no se juega.
       Crees que estoy loco, ¿eh?
       Sé perfectamente lo que estás pensando, maldita presuntuosa.
       Crees que se trata de los delirios obsesivos de un maníaco.
       Es una lástima, señora.
       Te estás equivocando.
       Y no sabes lo caro que va a costarte tu error.
       Yo no estoy loco.      
       
  <Fragmento del libro, Capítulo 6>

01 marzo 2011

Física.

En la vida te encontrarás con problemas que podrán resolverse de diversas formas. Puedes optar por la vía fácil, o bien, rizar el rizo e ir por el camino más complicado, pero al final llegarás a la misma solución. También puede suceder que cada método te dé una solución distinta, pero siempre hay un camino más adecuado. Es entonces cuando el problema inicial pasa a un segundo plano y el auténtico quid de la cuestión es descubrir cuál de las dos formas es la más idónea. O, mejor dicho, la correcta, lo que descarta toda posibilidad de comparación entre mejor o peor, reduciendo así tus opciones a una sola.
<Del tablón de Marie>

21 febrero 2011

La vuelta al día en ochenta mundos.

Recaer.

Nadie puede dudar de que las cosas recaen. Un señor se enferma, y de golpe un miércoles recae. Un lápiz de la mesa recae seguido. Las mujeres, cómo recaen. Teóricamente, a nada o a nadie se le ocurriría recaer pero lo mismo está sujeto, sobre todo porque recae sin conciencia, recae como si nunca antes. Un jazmín, para dar un ejemplo perfumado. A esa blancura, ¿de dónde le viene su penosa amistad con el amarillo? El mero permanecer es recaída: el jazmín, entonces. Y no hablemos de las palabras, esas recayentes deplorables, ni de los buñuelos fríos, que son la recaída clavada.
Contra lo que pasa se impone pacientemente la rehabilitación: en lo más recaído hay siempre algo que pugna por rehabilitarse, en el hongo pisoteado, en el reloj sin cuerda, en los poemas de Pérez, en Pérez. Todo recayente tiene ya en sí a un rehabilitante pero el problema, para nosotros, para nosotros los que pensamos nuestra vida, es confuso y casi infinito. Un caracol segrega y una nube aspira; seguramente recaerán, pero la compensación ajena a ellos los rehabilita, los hace treparse a lo mejor de sí mismos antes de la recaída inevitable. Pero nosotros, tía, ¿cómo haremos? ¿Cómo nos daremos cuenta de que hemos recaído si por la mañana estamos tan bien, tan café con leche, y no podemos medir hasta dónde hemos recaído en el sueño o en la ducha? Y si sospechamos lo recayente de nuestro estado, ¿cómo nos rehabilitaremos? Hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña, al terminar su obra maestra, al afeitarse sin un solo tajito; no toda recaída va de arriba a abajo, porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa cuando ya no se sabe dónde se está. Probablemente Ícaro creía tocar el cielo cuando se hundió en el mar epónimo, y Dios te libre de una zambullida tan mal preparada. Tía, ¿cómo nos rehabilitaremos?
<Julio Cortázar>