Me siento como un náufrago rescatado por un tiburón. Sabes que, mientras sigas prendido a su aleta, no te ahogarás, pero en cualquier momento puede darse la vuelta y darte una dentellada... y temes y odias al tiburón, porque dependes de él, porque no puedes abandonarlo, pero lo siento, amigo, no había cerca amables delfines para salvarte. Esto es todo lo que hay.
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30 diciembre 2013
17 diciembre 2013
Donde los seres siniestros acuden a beber
Sueño con el rostro de la muerte.
Es un rostro que cambia continuamente,
mostrado por muchos en un momento
inoportuno, mostrado por todos en última
instancia. He contemplado este rostro un
sinfín de veces.
Es tu trabajo, tonta.
Me lo dice una voz en sueños.
La voz tiene razón.
Es lo que vengo haciendo
desde hace más de una década, y aunque no
he visto todas las máscaras de la muerte, he
visto la mayoría de ellas. La muerte es infinita
y desgasta. Su rostro descarnado corroe el
alma de una persona.
11 diciembre 2013
Despierta.
Abriendo los portalones del sueño,
me despierta el fantasma de una música
en la que ni siquiera reconozco
la melodía o los instrumentos que la ejecutan.
No despierto del todo,
sino tan sólo lo suficiente para escucharla
y comprender que esta música está hecha
con los fantasmas de todos los sonidos
24 noviembre 2013
Como un Adc a su Support
Atrapado en tu prisión desde el día en que se cruzó nuestro mirar.
No tengo más opción que caminar hacia delante sin tener en cuenta qué pasará.
Pero qué mal mentiroso sería si no dijese, si no contase, que adoro esta prisión como un adc a su support.
Así pues, teclea invitar y pulsa jugar, porque esta noche en nuestros corazones, diamante te haré alcanzar.
20 noviembre 2012
Ojos de Shinigami
El buitre duerme debajo del balanceado árbol.
Bajo los brillantes anteojos.
Llora tiernamente.
Aunque encares a la luna, no significa que le puedas aullar.
Nada saldrá de eso.
Tus sentimientos así lo hagan.
Porque es así, el aullido del lobo.
...
¿Se oye triste?
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31 octubre 2012
Everything needs love
Hay un sonido que oigo en la oscuridad.Es un secreto cantando, esa es una de las estrellas que desaparecen.
El pájaro solitario perdiendo su canción hasta las lágrimas,
susurra "nací para ser recordado".
Como las voces se elevan y llegan,
llega un rayo de sol a través del manto de nubes.
El cielo llora, desbloquea el secreto mejor guardado.
Ella lo llama "la verdad que he encontrado siempre la alojaré aquí en mi corazón".
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29 octubre 2012
Cuando las cigarras lloran
Clavaste tus garras en la oscuridad y destrozaste la noche.
La lluvia se convierte en sangre y gotea sobre tus mejillas.
Ya que no tienes dónde volver.
Detente en este dedo, en mi dedo.
Te llevaré lejos, cogido con estos dedos.
Donde las cigarras lloran en el bosque prohibido.
Ya no hay vuelta atrás.
Aquello tan buscado. un descanso habitual.
Aquello tan oído. un goteo de malicia.
Aquello tan pulido. una entrada a la oscuridad.
Los engañosos pasos del arrepentimiento.
La inquisitiva mirada de suspicacia.
Tu dubitativo otro yo.
Los pasos oídos son susurros del pasado.
Lo que se ve, es la realidad en el corazón de la niebla.
Lo que se oye, es el perdón que se te da.
Lo que me llegó fue la sombra del atardecer.
Lo que me inquietó fue la oscuridad del tiempo.
Lo que nos encontramos fue el salto entre pasado y futuro.
Lo que perseguía era una sombra imborrable.
Lo que buscaba era la luz de una salida.
Lo que te di fue mi tristeza habitual.
Lo que encontrarás será el premio a tu amabilidad.
Lo que caerá será un laberinto en la tristeza.
Lo que arderá será el sentimiento de amargura.
Lo que perdí fue el camino a casa.
Lo que no pude mantener fue nuestra promesa.
Lo que no pude borrar fueron mis recuerdos.
Lo que eliminé fue la fragancia de los recuerdos.
Lo que se pudo ver fue la cicatriz del odio.
Lo que resonó fueron los pasos del pasado.
Lo que deseé fue un momento de paz.
Lo que se puede ver es una estancia de odio.
Lo que cayó está más allá de la oscuridad.
Lo que toqué fue una imagen agitada.
Lo que resonó fue un eco de tristeza.
Lo que pude oler fue la fragancia a recuerdos quemados.
Lo que me retiene es el reflejo del pasado.
Lo que me tienta es el espejismo del futuro.
Lo que se nos presenta es otro juego.
Lo que veo pasar son sentimientos de felicidad.
Lo que intento evitar es decidir sobre mis compañías.
Lo que revivo es esa indecisión momentánea.
Lo que empiezo a evitar es mi camino habitual de vuelta a casa.
Lo que se retuerce es un mensaje desde la tristeza.
Lo que se entrevé es un resquicio de perplejidad.
Lo que recorrí fue el camino de siempre.
Lo que crucé sin mirar fue una oscura esquina.
Donde llegué fue al origen de la decadencia.
Había hecho de todo para conseguir mi felicidad, pero no había hecho nada por lo que ser culpada y acusada.
El sonido de los pasos se hacía más fuerte cada día.
Entonces me di cuenta de que no quedaba tiempo.
Yo creía en la vida, en ser siempre yo misma, y me preguntaba si estaría viva.
Dame una razón por la cual no deba adaptarme así, o júzgame por ser culpable de tantos pecados incurables.
Dime por qué, o por qué no.
Quejándose demasiado, quizás se me pasó por alto algo fatídico para mi.
La lluvia se convierte en sangre y gotea sobre tus mejillas.
Ya que no tienes dónde volver.
Detente en este dedo, en mi dedo.
Te llevaré lejos, cogido con estos dedos.
Donde las cigarras lloran en el bosque prohibido.
Ya no hay vuelta atrás.
Aquello tan buscado. un descanso habitual.
Aquello tan oído. un goteo de malicia.
Aquello tan pulido. una entrada a la oscuridad.
Los engañosos pasos del arrepentimiento.
La inquisitiva mirada de suspicacia.
Tu dubitativo otro yo.
Los pasos oídos son susurros del pasado.
Lo que se ve, es la realidad en el corazón de la niebla.
Lo que se oye, es el perdón que se te da.
Lo que me llegó fue la sombra del atardecer.
Lo que me inquietó fue la oscuridad del tiempo.
Lo que nos encontramos fue el salto entre pasado y futuro.
Lo que perseguía era una sombra imborrable.
Lo que buscaba era la luz de una salida.
Lo que te di fue mi tristeza habitual.
Lo que encontrarás será el premio a tu amabilidad.
Lo que caerá será un laberinto en la tristeza.
Lo que arderá será el sentimiento de amargura.
Lo que perdí fue el camino a casa.
Lo que no pude mantener fue nuestra promesa.
Lo que no pude borrar fueron mis recuerdos.
Lo que eliminé fue la fragancia de los recuerdos.
Lo que se pudo ver fue la cicatriz del odio.
Lo que resonó fueron los pasos del pasado.
Lo que deseé fue un momento de paz.
Lo que se puede ver es una estancia de odio.
Lo que cayó está más allá de la oscuridad.
Lo que toqué fue una imagen agitada.
Lo que resonó fue un eco de tristeza.
Lo que pude oler fue la fragancia a recuerdos quemados.
Lo que me retiene es el reflejo del pasado.
Lo que me tienta es el espejismo del futuro.
Lo que se nos presenta es otro juego.
Lo que veo pasar son sentimientos de felicidad.
Lo que intento evitar es decidir sobre mis compañías.
Lo que revivo es esa indecisión momentánea.
Lo que empiezo a evitar es mi camino habitual de vuelta a casa.
Lo que se retuerce es un mensaje desde la tristeza.
Lo que se entrevé es un resquicio de perplejidad.
Lo que recorrí fue el camino de siempre.
Lo que crucé sin mirar fue una oscura esquina.
Donde llegué fue al origen de la decadencia.
Había hecho de todo para conseguir mi felicidad, pero no había hecho nada por lo que ser culpada y acusada.
El sonido de los pasos se hacía más fuerte cada día.
Entonces me di cuenta de que no quedaba tiempo.
Yo creía en la vida, en ser siempre yo misma, y me preguntaba si estaría viva.
Dame una razón por la cual no deba adaptarme así, o júzgame por ser culpable de tantos pecados incurables.
Dime por qué, o por qué no.
Quejándose demasiado, quizás se me pasó por alto algo fatídico para mi.
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27 agosto 2012
Eso, es la relatividad
En una ocasión Einstein estaba viajando en autobús, como cualquier otro día, cuando se quedó observando un gran reloj de Berna. En ese instante, se le cruzó por la cabeza la idea de que si se moviese muy, muy rápido, llegaría un momento en el que su velocidad sobrepasaría a la de las manecillas de modo que él las percibiría como si estuviesen quietas, es decir, que cuanto más rápido se trasladase en el espacio, más lento se movería en el tiempo. Eso es porque nuestra percepción del espacio-tiempo se distorsiona.
Yo me pregunto si a Einstein se le llegaría a ocurrir también que, de ser el tiempo el que fuese demasiado rápido, nosotros nos pudiéramos quedar atrapados en el espacio. Últimamente el tiempo vuela. ¿Qué digo volar? Va a la velocidad de la luz, como mínimo.
Y yo, al final, sigo plantada en el mismo sitio.
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11 junio 2012
04 junio 2012
La vida debería ser al revés
Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado.
Luego despiertas en una residencia mejorando día a día.
Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.
Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.
Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.
Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.
Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé, y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service, etc...
Y al final abandonas este mundo en un orgasmo.
Quino
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28 mayo 2012
13 mayo 2012
Conspiraciones gatunas
Diario de un perro
7:00 - ¡Oh, sí! ¡Un paseo! ¡Bien!
8:00 - ¡Oh, sí! ¡Comida para perro! ¡Bien!
9:00 - ¡Oh, sí! ¡A jugar con los niños! ¡Bien!
12:00 - ¡Oh, sí! ¡El patio! ¡Bien!
14:00 - ¡Oh, sí! ¡Viaje en coche! ¡Bien!
15:00 - ¡Oh, sí! ¡Otra vez los niños! ¡Bien!
16:00 - ¡Oh, sí! ¡A jugar con la pelota! ¡Bien!
18:00 - ¡Oh, sí! ¡Mamá ha vuelto! ¡Bien!
19:00 - ¡Oh, sí! ¡Papá ha vuelto! ¡Bien!
20:00 - ¡Oh, sí! ¡Comida para perro! ¡Bien!
21:00 - ¡Oh, sí! ¡Me rascan la barriga! ¡Bien!
23:00 - ¡Oh, sí! ¡Dormir con mis amos! ¡Bien!
Diario de un gato
Día 183 de mi cautiverio... Mis raptores continúan provocándome con extraños objetos. Mientras ellos engullen carne fresca, me obligan a comer cereales secos. Lo único que me mantiene cuerdo es la esperanza de escapar, y la pequeña satisfacción que obtengo arañando los muebles.
Mañana me comeré otra planta.
El intento de hoy de matar a mis raptores metiéndome entre sus pies y haciéndolos tropezar casi funciona... La próxima vez lo intentaré cerca de las escaleras. En una tentativa de causar disgusto y repulsa en estos viles opresores, he vuelto a inducirme el vómito, esta vez sobre su silla favorita. Nota mental: la próxima vez, en la cama.
También decapité a un ratón y les llevé el cuerpo para hacerles comprender de lo que soy capaz y causar terror en sus corazones. Lo único que hicieron fue decir "ohhh" y comentar lo buen gatito que soy. Algo no funciona de acuerdo al plan.
Hubo algún tiempo de reunión con sus cómplices. Me llevaron a un lugar solitario durante el encuentro. Aun así, pude oír sus voces y oler la comida. Y lo que es más importante, oí que este nuevo encierro se debía a mi poder de inducir "alergias". Debo aprender qué es eso, y cómo puedo usarlo en mi ventaja.
Estoy convencido de que los otros cautivos son sus siervos, e incluso soplones. El perro es liberado regularmente, y siempre parece feliz de volver. Obviamente, es medio tonto. Por otro lado, el pájaro debe se el informador, ya que habla con ellos con frecuencia. Estoy seguro de que les informa de cada uno de mis movimientos. Debido a su actual situación en el interior de la caja metálica, su seguridad está asegurada. Pero si algo tengo, es paciencia. Puedo esperar, sólo es cuestión de tiempo...
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11 abril 2012
Paranoia: un canto
Ya no puedo salir.
Hay un hombre junto a la puerta
con impermeable
fumando un cigarrillo.
Pero
Lo he puesto en mi diario
y las direcciones están todas en fila
sobre la cama, ensangrentada por la luz
del letrero del bar vecino.
Él sabe que si muero
(o incluso si desaparezco)
aparece el diario y todo el mundo se entera
que la CIA está en Virginia.
500 etiquetas compradas en
500 mostradores de tiendas, todas distintas,
y 500 cuadernos
con 500 páginas en cada uno.
Estoy preparado
Puedo verle desde aquí.
Su cigarrillo brilla
por encima del cuello de la trinchera
y por alguna parte hay un hombre en un Metro
sentado debajo de un anuncio y pensando en mi nombre.
Los hombres me han discutido en cuartos traseros.
Si suena el teléfono sólo hay aliento de muerte.
En el bar, al otro lado de la calle, un revólver
achatado ha cambiado de dueño en el lavabo.
Cada bala lleva mi nombre.
Mi nombre está escrito en viejos ficheros
y buscado en las listas del depósito de cadáveres.
Mi madre ha sido investigada;
gracias a Dios que ha muerto.
Tienen muestras de escritura
y examinan las vueltas de las pes
y las cruces de las tes.
Mi hermano está con ellos, ¿se lo dije?
Su esposa es ruda y él
no deja de pedirme que rellene formularios.
Lo tengo en mi diario.
Escuchen...
escuchen
escuchen por favor:
deben escucharme.
Bajo la lluvia, en la parada del autobús,
negros cuervos con negros paraguas
simulan mirar sus relojes, pero
no está lloviendo. Sus ojos son dólares de plata.
Algunos son eruditos a sueldo del FBI,
la mayoría extranjeros que invaden
nuestras calles. Los engañé
salté del autobús entre la 25 y Lex
donde un cochero me miraba por encima de su periódico.
En la habitación que hay sobre la mía, una vieja
ha montado una succión eléctrica en su suelo.
Se lleva rayos de mi instalación eléctrica
y ahora escribo a oscuras
al resplandor del letrero del bar.
Les digo que lo sé.
Me mandarán un perro con manchas pardas
y una radio de telaraña en el hocico.
Lo ahogué en la fregadera y lo escribí
en la carpeta GAMMA.
Ya he dejado de mirar el buzón.
Las felicitaciones son cartas-bomba.
(¡Aléjate! ¡Maldito seas!
¡Aléjate! ¡Ya conozco a los altos!
¡Los digo que conozco a gente muy alta!)
El pequeño restaurante equipado con suelos parlantes
y la camarera dijo que era sal, pero yo conozco el arsénico
cuando me lo ponen delante. Y el gusto amarillo de la mostaza
para encubrir el amargo olor de las almendras.
He visto extrañas luces en el cielo.
Anoche, un hombre oscuro, sin rostro, se arrastró nueve millas
de recorrido de cloacas para salir en mi retrete, esperando
oír llamadas telefónicas a través de la endeble madera
con orejas de cromo.
Se lo digo, hombre, oigo.
Vi las huellas embarradas de sus manos
sobre la porcelana.
Ya no contesto al teléfono
¿se lo había dicho?
Se proponen inundar la tierra con mierda.
Se proponen penetrar a la fuerza.
Tienen médicos que
abogan por extrañas posturas sexuales.
Fabrican laxantes con droga
y supositorios que queman.
Saben cómo apagar el sol
con explosivos.
Yo me envuelvo en hielo..., ¿se lo había dicho?
Evita sus infralcances.
Conozco encantamientos y llevo amuletos.
Podéis creer que me teméis, pero podría destruiros
ahora, en cualquier momento.
En cualquier momento.
En cualquier momento.
¿Quieres algo de café, mi amor?
¿Los dije que ya no puedo salir?
Hay un hombre junto a la puerta
con un impermeable.
Hay un hombre junto a la puerta
con impermeable
fumando un cigarrillo.
Pero
Lo he puesto en mi diario
y las direcciones están todas en fila
sobre la cama, ensangrentada por la luz
del letrero del bar vecino.
Él sabe que si muero
(o incluso si desaparezco)
aparece el diario y todo el mundo se entera
que la CIA está en Virginia.
500 etiquetas compradas en
500 mostradores de tiendas, todas distintas,
y 500 cuadernos
con 500 páginas en cada uno.
Estoy preparado
Puedo verle desde aquí.
Su cigarrillo brilla
por encima del cuello de la trinchera
y por alguna parte hay un hombre en un Metro
sentado debajo de un anuncio y pensando en mi nombre.
Los hombres me han discutido en cuartos traseros.
Si suena el teléfono sólo hay aliento de muerte.
En el bar, al otro lado de la calle, un revólver
achatado ha cambiado de dueño en el lavabo.
Cada bala lleva mi nombre.
Mi nombre está escrito en viejos ficheros
y buscado en las listas del depósito de cadáveres.
Mi madre ha sido investigada;
gracias a Dios que ha muerto.
Tienen muestras de escritura
y examinan las vueltas de las pes
y las cruces de las tes.
Mi hermano está con ellos, ¿se lo dije?
Su esposa es ruda y él
no deja de pedirme que rellene formularios.
Lo tengo en mi diario.
Escuchen...
escuchen
escuchen por favor:
deben escucharme.
Bajo la lluvia, en la parada del autobús,
negros cuervos con negros paraguas
simulan mirar sus relojes, pero
no está lloviendo. Sus ojos son dólares de plata.
Algunos son eruditos a sueldo del FBI,
la mayoría extranjeros que invaden
nuestras calles. Los engañé
salté del autobús entre la 25 y Lex
donde un cochero me miraba por encima de su periódico.
En la habitación que hay sobre la mía, una vieja
ha montado una succión eléctrica en su suelo.
Se lleva rayos de mi instalación eléctrica
y ahora escribo a oscuras
al resplandor del letrero del bar.
Les digo que lo sé.
Me mandarán un perro con manchas pardas
y una radio de telaraña en el hocico.
Lo ahogué en la fregadera y lo escribí
en la carpeta GAMMA.
Ya he dejado de mirar el buzón.
Las felicitaciones son cartas-bomba.
(¡Aléjate! ¡Maldito seas!
¡Aléjate! ¡Ya conozco a los altos!
¡Los digo que conozco a gente muy alta!)
El pequeño restaurante equipado con suelos parlantes
y la camarera dijo que era sal, pero yo conozco el arsénico
cuando me lo ponen delante. Y el gusto amarillo de la mostaza
para encubrir el amargo olor de las almendras.
He visto extrañas luces en el cielo.
Anoche, un hombre oscuro, sin rostro, se arrastró nueve millas
de recorrido de cloacas para salir en mi retrete, esperando
oír llamadas telefónicas a través de la endeble madera
con orejas de cromo.
Se lo digo, hombre, oigo.
Vi las huellas embarradas de sus manos
sobre la porcelana.
Ya no contesto al teléfono
¿se lo había dicho?
Se proponen inundar la tierra con mierda.
Se proponen penetrar a la fuerza.
Tienen médicos que
abogan por extrañas posturas sexuales.
Fabrican laxantes con droga
y supositorios que queman.
Saben cómo apagar el sol
con explosivos.
Yo me envuelvo en hielo..., ¿se lo había dicho?
Evita sus infralcances.
Conozco encantamientos y llevo amuletos.
Podéis creer que me teméis, pero podría destruiros
ahora, en cualquier momento.
En cualquier momento.
En cualquier momento.
¿Quieres algo de café, mi amor?
¿Los dije que ya no puedo salir?
Hay un hombre junto a la puerta
con un impermeable.
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10 abril 2012
Lost in Translation
- Estoy perdida. ¿Eso tiene arreglo?
+ No. Sí. Ya se arreglará.
- ¿De veras? Fíjate en ti.
+ Gracias. Cuánto más sabes quien eres y lo que quieres, menos te afectan las cosas.
- Ya. Es que aún no sé lo que quiero ser… ¿Sabes? Quise ser escritora pero odio lo que escribo y… intenté hacer fotos pero eran muy mediocres. Todas las chicas pasan por una fase de fotógrafas… y por querer un boli, ¿sabes? Y haces fotos tontas de tus pies…
+ Ya lo averiguarás. No te preocupes por eso, sigue escribiendo.
- Pero esque soy mala.
+ Eso es lo bueno.
+ No. Sí. Ya se arreglará.
- ¿De veras? Fíjate en ti.
+ Gracias. Cuánto más sabes quien eres y lo que quieres, menos te afectan las cosas.
- Ya. Es que aún no sé lo que quiero ser… ¿Sabes? Quise ser escritora pero odio lo que escribo y… intenté hacer fotos pero eran muy mediocres. Todas las chicas pasan por una fase de fotógrafas… y por querer un boli, ¿sabes? Y haces fotos tontas de tus pies…
+ Ya lo averiguarás. No te preocupes por eso, sigue escribiendo.
- Pero esque soy mala.
+ Eso es lo bueno.
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22 marzo 2012
Oda a mi paraguas.
Oda a mi paraguas perdido.
¡Oh! Paraguas que hoy te he buscado,
dónde cojones te has ocultado.
¡Oh! Querido, hoy que te requiero
no te encuentro y me desespero.
Jodido desgraciado, al final me he mojado;
sé que en tu escondite de mí te has descojonado.
Te deseo un futuro sucio, roto y angosto.
Adiós hijo de puta. Te veré en agosto.
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21 marzo 2012
The Secret.
Quédate conmigo, te llevaré a otro mundo. Me llevaré tu corazón a otro mundo. El secreto pertenece a una parte de mí y aumenta mi rabia y mi dolor. Solo cierra mis ojos y vive la vida... Tus lagrimas son tan dulces para mí.
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19 marzo 2012
¿Qué es la vida?
¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
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14 marzo 2012
¿Quema el agua hirviendo?
El agua hierve a 100ºC, una temperatura abrasadora para los humanos. Pero eso sucede al nivel del mar. El punto de ebullición del agua, o de cualquier líquido, viene determinado no solo por la temperatura, sino también por la presión. A mayor altitud, donde la presión atmosférica es inferior, el punto de ebullición es menor. El agua que hierve a una temperatura más baja requiere más tiempo para cocer la pasta (en Cincinnati, a 165 metros, los macarrones están al dente en 10 minutos; en Denver, a 1609 metros, en el mismo tiempo aún están crudos), pero esa agua también está más fría para beber. En lugares de gran altitud, como el Tíbet, la gente puede beber té hirviendo sin quemarse. En el espacio, el agua se evapora a cualquier temperatura porque no hay suficiente presión para que se mantenga en estado líquido.
Heidi Schultz
National Geographic, agosto de 2004
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13 marzo 2012
Quiere querer
La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.
Quisiera morir durmiendo, soñando que estoy naciendo...
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Piensa, cree, sueña y atrévete.
Se quiere porque se quiere, no porque se quiere querer.
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